septiembre 22, 2020

sin concentraciones, colegiados de guardia y uso del coche particular

Rubén CañizaresRubén Cañizares

Madrid
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Como el estudiante aplicado que llega al examen con la materia bien aprendida, son ya una gran mayoría, por no decir la totalidad, los futbolistas, entrenadores, personal de clubes y aficionados que recitan de carrerilla el protocolo sanitario a seguir para que el regreso de la Liga sea una realidad a mediados del próximo mes, pero ¿qué sabemos de los árbitros? Sin ellos, un partido es imposible, y aunque su papel parezca invisible, es y será mucho más importante de lo que pueda parecer.

El plan sanitario de los árbitros se está dirigiendo con mimo desde el CTA, comandado por su presidente Velasco Carballo, a la vez asesorado por el responsable médico de los árbitros, el doctor Casajús, un histórico de la Federación. Es un protocolo muy ligado al de los futbolistas pero con matices, y también dinámico: «Está vivo. No quiere decir que lo diseñado ahora mismo sea inamovible. Nos adaptaremos según vengan las circunstancias», explican fuentes del CTA a este periódico.

Más riesgo que beneficio

Según ha podido saber ABC, los árbitros no quedarán concentrados, como sí se está estudiando con los futbolistas. Cada jornada de liga supone un movimiento de 200 personas, aproximadamente, entre equipos arbitrales de campo y equipo arbitrales de VAR, y bajo el prisma del CTA supone mayor riesgo el aislamiento colectivo que el individual. Encerrar en un mismo hotel o en la Residencia de Las Rozas a tantas personas sería contraproducente si hubiera un solo contagio. El peligro es mayor que el beneficio si se habla de concentraciones.

Esta decisión la consensuó Velasco Carballo en el G5 arbitral, el grupo de colegiados de las cinco grandes ligas de Europa (España, Inglaterra, Italia, Alemania y Portugal) que se reúne telemáticamente cada miércoles, buscando puntos de encuentro en un momento crucial para el mundo del fútbol, y por consecuencia del arbitraje.

Otra novedad en el regreso del fútbol será la de tener dos o tres árbitros de guardia en cada jornada. De este modo, se podría tener un pequeño descanso en un calendario tan comprimido y, sobre todo, se cubriría un hipotético positivo de un colegiado. Como desveló Velasco Carballo el pasado domingo, los árbitros se harán los test 48 horas antes de cada partido y también se les tomará la temperatura a su entrada al estadio y a la sala VOR. Como solo hay 20 árbitros en Primera -más dos específicos de VAR que son Iglesias Villanueva y Álvarez Izquierdo-, lo que obliga a la casi totalidad del gremio a ejercer sus funciones una jornada sí y otra también -ya sea en el campo o en el VAR-, se pretende que un colegiado dirija el VAR en dos partidos de la misma jornada: «Un árbitro puede ser el VAR de un encuentro del sábado y de otro del domingo, por ejemplo. Eso permite tener dos o tres colegiados de reserva», detallan en el CTA.

Para todos los colegiados que les toque funciones de videoarbitraje, el protocolo indica que deben dormir la noche de antes o la de después, según el horario del partido, en la residencia de Las Rozas. Además, se exige así el uso de guantes y mascarillas y un contacto mínimo entre ellos en zonas comunes, y a eso ayudará el cierre de la sala de descanso que hay en las instalaciones. Otra medida de prevención será reducir de cinco a tres el número de personas dentro de cada sala VOR. Los dos soportes técnicos trabajarán en remoto y solo estarán físicamente el árbitro principal de VAR, el asistente -AVAR-, y el operador de vídeo -que también habrá pasado test y control de temperatura, como los árbitros-, los tres separados por más de dos metros y pantallas de metacrilato, y los tres con sus auriculares y mandos de control de uso exclusivo y propio.

Finalizado el partido, cada sala VOR, que tiene unas medidas aproximadas de 10 metros cuadrados, quedará desinfectada y cerrada hasta el día siguiente, con el correspondiente registro de horario marcado en la puerta, como se hace en los baños públicos. Además, solo tendrá un uso diario, algo que se puede permitir el CTA gracias a las ocho salas de VOR existentes en Las Rozas, además de la sala Multi VOR.

En cuanto a los desplazamientos de los árbitros de su lugar de residencia al campo o a Las Rozas se fomentará el uso privado del transporte. Dentro de un mes se desconoce cómo se podrá viajar en avión o tren en España, pero se tiene claro que el mejor modo de minimizar riesgos será el transporte en coche particular. Si la distancia kilométrica es amplia, incluso se podría valorar que dicho trayecto se hiciera con chófer: «Los árbitros están muy concienciados con lo que deben y no deben de hacer. De hecho, ninguno suele ir al supermercado, sabedores que se exponen a un contagio. Ellos entienden y asumen que el riesgo cero no existe, pero se siente protegidos por todas las medidas que se van a utilizar».

Emolumentos en juego

Como todos los sectores del fútbol, también el parón de la Liga penaliza sus bolsillos. Con un sueldo anual bruto que ronda los 300.000 euros, perderían casi el 25 por ciento de la parte variable, la que se cobra por cada partido pitado en el campo o en el VAR, si no se llegaran a jugar las once jornadas restantes. Una cantidad que se acercaría a los 30.000 euros, el 10 por ciento de su retribución por temporada: «Su dedicación es exclusiva a este oficio. Los árbitros echan de menos su profesión y lo que están deseando es poder arbitrar de nuevo», sentencia el CTA.

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