septiembre 20, 2020

El fútbol sala ajusta el vídeo

Miguel ZarzaMiguel Zarza


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El fútbol sala, nacido «futbito», es con el baloncesto el deporte callejero por excelencia. Una pelota, una pista y diez jugadores bastan para ponerlo en marcha y de ahí que sea uno de los más practicados en este país. Este fin de semana Málaga acoge la Copa de España de lo que ahora ha venido en llamarse futsal, reuniendo en el Martín Carpena a su élite. Ocho equipos luchando por el título en el que se puede ver el fútbol sala más puro, el que se juega sin red, a vida o muerte, como en las pistas de barrio. Pero en esta edición con una novedad que lo acerca al futuro e iguala a otros deportes respecto a los que se había quedado atrás: el uso de la tecnología en el arbitraje.

En la primera edición del torneo bajo el timón de la RFEF son muchos los cambios, desde el balón o el trofeo a los colores de la pista, pero el más importante es la introducción del denominado ‘Soporte tecnológico’. Bendecido por la FIFA, que ha aceptado usar la Copa como campo de pruebas para su posible aplicación en el próximo Mundial de Lituania 2020, es una especie de VAR del fútbol sala, si bien se parece más al ‘Instant Replay’ que se emplea en el baloncesto.

En las semanas anteriores al inicio de la Copa la Federación se hartó de explicar su funcionamiento en vídeos tutoriales y reuniones con clubes, jugadores e incluso medios de comunicación. La teoría es sencilla. Solo se usa en cinco supuestos: gol o no gol, penaltis, rojas directas, confusión de identidad e incidencias de cronómetro. Y se puede hacer de dos maneras: cuando lo necesiten los árbitros o si lo solicitan los entrenadores. Estos tienen solo una petición por partido, que en caso de darles la razón no se gasta. Incluso la forma de solicitarlo está reglada: girando un dedo en vertical en el aire. Pero el paso de la teoría a la práctica no ha sido tan fácil. Ya en el primer partido, Movistar Inter-Palma, se usó cuatro veces y en ninguna sirvió para modificar la decisión inicial de los árbitros, ni en las dos que pidieron los técnicos ni cuando lo usaron los colegiados. De hecho en todo el torneo solo en una de nueve ocasiones en las que ha intervenido el vídeo se ha modificado lo señalado inicialmente, para incomprensión de una grada que ha podido seguir en vivo cada deliberación en el videomarcador. Y es que pese a la romántica teoría, puede que en el fragor de los partidos sea difícil que la misma persona que ha tomado una decisión se corrija después a sí misma. Hay que adeptarse al cambio técnicamente, pero también psicológicamente.

Dudas y desajustes

Lo que es evidente que sí ha provocado la aplicación de esta tecnología por primera vez es cierto desconcierto entre los jugadores, que pese a las charlas previas han tenido que ser aleccionados en muchos casos sobre la marcha por los árbitros.

«Todo lo que sea mejorar nuestro deporte es positivo. Se estrena ahora y eso genera controversia y dudas. Tiene que ser más dinámico y hasta que no lo tengamos todos más claro no irá a mejor», explicó Vadillo, técnico de Palma, en una sensación compartida por otros protagonistas como Tino Pérez, entrenador del Inter. «Lógicamente hay que coger una fluidez, pero para mí, soberbio. Si no se está de acuerdo al final es el criterio del árbitro. Ellos juzgan, lo muestran y ya no puedes seguir quejándote. Es un avance porque va a ayudar a controlar situaciones como los contactos o agarrones y va a salir reforzado el espectáculo».

Pese a las dudas está tan claro que la tecnología ha llegado para quedarse que algunos técnicos, como David Ramos, ya han inventado incluso cómo sacarle jugo en los partidos, aplicándola para dar un respiro a su equipo.

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