septiembre 20, 2020

Amenazas de un entrenador a un árbitro de 16 años

   Un árbitro de 16 años fue insultado y amenazado en un partido de juveniles por varios jugadores, aficionados y, en especial, por un técnico del equipo local. Los hechos ocurrieron este pasado sábado en el partido de categoría Segunda Juvenil que enfrentó al FEPE Getafe III y al C.D. Libertad Alcorcón en la citada localidad madrileña.

   Con un técnico violento ya expulsado desde mitad de la primera parte, el partido fue calentándose hasta llegar a un final en el que se repitieron los improperios, descalificaciones y amenazas al joven colegiado del partido, recordemos, un menor de edad. El anexo al acta muestra la terrible situación que vivió nuestro compañero:

En el minuto 28 el auxiliar del equipo local, D. _________________________ es amonestado por realizar observaciones de forma ostensible contra una de mis decisiones. Instantes después es expulsado del área técnica por continuar realizando observaciones a mi decisión. Tras recibir la indicación de que debía abandonar el área técnica, se sienta en el banquillo, y al indicarle que debe situarse detrás del vallado que separa las áreas técnicas de la zona destinada al público, se da la vuelta y grita al público “hey, que me ha expulsado y me ha dicho que me vaya a la grada, a por él”, provocando que los seguidores de su equipo comiencen a insultarme.

En el minuto 81, el jugador del equipo local, dorsal 4, D. _________________________ es amonestado por dar una patada a un adversario, deteniendo con ella un ataque prometedor. En el minuto 89 el mismo jugador, recibe la segunda amonestación por realizar observaciones de manera ostensible sobre una de mis decisiones. Al abandonar el terreno de juego, se dirige a mí empleando los términos: “no tienes ni puta idea”. En su recorrido da una patada a un cubo de basura con gran fuerza. Tras esto, se sienta en el banquillo, habiendo recibido órdenes de mi parte de no dirigirse a la zona de banquillos. Cuando el capitán le recuerda mi indicación, a instancia mía, se dirige a la zona destinada al público moviendo el brazo hacia arriba y hacia abajo en clara actitud de enfado y digiriéndose a mí con las palabras: “estarás contento”. En ese mismo minuto el auxiliar, desde la grada, se dirige a mí con los términos: “a ver cuándo aprendes a arbitrar, gilipollas”.

En el minuto 89 el jugador del equipo local, dorsal 19, D. _________________________ es expulsado por dirigirse a mí empleando los términos: “vaya arbitraje, machote, eh, ya te has cargado el partido”. Tras recibir la tarjeta roja, aplaude en clara actitud de burla y se dirige a mí con los términos: “ah, me enseñas la roja, pues espérame a la salida que te voy a zurrar”. Por otra parte, se sitúa para ejecutar un saque de salida, ignorando la expulsión. Por ello, el partido se para durante 6 minutos, en los cuales yo me dirijo a mi vestuario por no poder continuar el partido por insubordinación, el jugador dorsal 19 me grita: “si, vete con mamá, maricón”, y me encuentro con el auxiliar del equipo local, previamente expulsado, en el túnel de vestuarios, que me grita: “no hay razón para suspender el partido, es que tiene razón el jugador”. Después de oir esta frase, un espectador intenta intervenir diciendo: “señor, habrá que hacer caso al árbitro”. El auxiliar responde empujando con uso de fuerza excesiva al espectador con uno de sus brazos a la altura del pecho del espectador, diciendo: “usted no se meta que el delegado soy yo”. El espectador responde que tiene deber de socorro, y el delegado lo vuelve a empujar con uso de fuerza excesiva, esta vez empleando un brazo a la altura del cuello, provocando que el espectador se mueva de su posición en torno a medio metro y se aleje de mí, donde me encontraba.

Tras estas acciones el entrenador del equipo visitante me pregunta si se va a jugar el tiempo restante, a lo que yo respondo que se jugará en cuanto el jugador dorsal 19 decida acatar la decisión, tras lo cual el capitán del equipo local ordena al jugador salir del terreno de juego, y el partido se reanuda para jugar el único minuto que restaba del tiempo total.

Inmediatamente tras finalizar el partido, un jugador del equipo local me grita desde su área técnica: “Muy bien árbitro, eh, eres buenísimo”. Es expulsado, pero tras serle mostrada la tarjeta roja sale corriendo, y se encuentra cubierto con un abrigo, por lo que no me es posible identificarlo, si bien tengo la certeza de que se trataba de uno de los jugadores sustituidos. Tras ver la expulsión, el auxiliar del equipo local entra al terreno de juego y se dirige a mí con los siguientes términos: “Si fuera tú llamaría a la policía por lo que te pueda pasar a la salida”, realizando después un gesto de una bofetada al aire. Unos segundos después, el jugador del equipo local dorsal 9, D. ________________________ es expulsado por doble amonestación, la primera en el minuto 28 por realizar observaciones sobre una de mis decisiones de manera ostensible y la segunda en el momento de la expulsión por desaprobar mis decisiones dirigiéndose a mí con las palabras: “árbitro, nos han estado haciendo falta todo el partido”. Tras ver la tarjeta roja, el jugador se acerca a mí de manera agresiva, levantando su brazo derecho, mientras dice: “cómo que expulsado, cómo que expulsado”, pero es frenado por cuatro de sus compañeros, que lo sujetan cuando se encuentra se encuentra a una distancia de aproximadamente un metro de mí. En el túnel de vestuarios, el mismo jugador dorsal 9, D. _______________________ se dirige a mí, gritándome: “Hijo de la gran puta”.

   Tras esta lectura, queremos mandar nuestro apoyo a este joven árbitro, menor de edad, que ha tenido que soportar estos insultos y amenazas de jugadores y, sobretodo, de un técnico del club local, el Fepe Getafe III, cuya dimisión debería estar ya sobre la mesa. Ante un comportamiento así con un menor no caben calificativos, es síntoma de una profunda incultura y de una violencia suprema. Solo la salida por una puerta trasera de las instalaciones evitó males aún mayores.

   Y no nos cansamos de pedir a las federaciones territoriales que actúen de una vez y promuevan medidas educativas que luchen contra el problema de la violencia desde un punto diferente al punitivo, único camino que conocen nuestros dirigentes. Nuestro enemigo no es ni este entrenador, ni este club, ni estos aficionados, nuestro enemigo es la violencia y el amparo que a esta da la nula acción de nuestros dirigentes.

   Nos llama poderosamente la atención que en la supuesta cuenta oficial de Twitter de este club, el eslogan sea “Compromiso, ilusión, respeto”. Al parecer hubo un error en este tercer concepto que aún no se ha corregido.

Fuente de la imagen: http://edmoratalaz.com/

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