Educar, disfrutar y formar. Cualquier escuela que se precie debería tener estas tres acciones como las principales a la hora de trabajar con los equipos en sus escuelas de fútbol, sin embargo, estamos acostumbrados a ver como los mismos técnicos o monitores de muchos equipos son los que increpan a los árbitros, aprietan a sus jugadores como si jugasen una Champions y desprecian al rival hasta el punto de olvidar cualquier tipo de valores que pudiera tener. Los resultados en los jugadores no son otros que un incremento, más que preocupante, de agresiones y menosprecio tanto a otros jugadores, como espectadores y árbitros.

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